Seis cosas que tienes que tener en cuenta para elegir el SCADA de tu proyecto de energía renovable

La transición energética está acelerando la siguiente revolución industrial. Las energías renovables están siendo protagonistas y, en este contexto, están surgiendo nuevas necesidades a la hora de gestionar estas instalaciones. Sus responsables tienen la obligación de maximizar la producción y, a la vez, minimizar los riesgos. Entre los elementos que van a condicionar la eficiencia de la planta se encuentra el SCADA. Un sistema que, sin embargo, parece ser secundario en algunos proyectos.

La realidad es que, en los últimos años, el SCADA de planta ha pasado de ser una herramienta de monitorización y control para los operadores de campo; a ser una plataforma de gestión operativa y financiera para los propietarios, gestores y técnicos. De este sistema se espera más que antes y, por tanto, elegirlo bien puede determinar el rendimiento de la inversión.

Entonces, ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un SCADA para un proyecto renovable? Algunos gestores –quizás sea tu caso– se ven implicados en procesos de elección largos y complejos cuando tienen que elegir la herramienta de control adecuada, con multitud de variables a tener en cuenta. Algunas de las preguntas más frecuentes en este punto son:

  • ¿Importan más los aspectos técnicos o los funcionales?
  • ¿Qué departamentos o equipos deberían participar en la elección?
  • ¿Es posible integrar elementos de terceros, como por ej. PPC, CMMS o BESS?
  • ¿Se pueden incluir mecanismos de ayuda a la toma de decisiones?
  • ¿Y si se lleva a cabo un revamping de la planta?, ¿el SCADA estaría preparado para las nuevas instalaciones o tecnologías?

Nosotros te proponemos lo siguiente:

1. Asegúrate de tener un pliego específico para SCADAs locales y otro para centros de control (revisados con el proveedor y el cliente final)

En muchas ocasiones el contratista y el proveedor del sistema trabajan en el pliego de especificaciones sin contar con la participación usuario final que, de hecho, es el que tiene que sacar el máximo partido del recurso renovable. Es recomendable tratar con el proveedor desde la ingeniería básica, porque es quien conoce las necesidades de cada parte, incluyendo las del usuario. 

En otras ocasiones, los pliegos para el SCADA se utilizan también en proyectos de centros de control de activos, cuando sus requerimientos son muy distintos a los de un SCADA local de planta. Ten pliegos separados que detallen qué características funcionales van a resolver los problemas del usuario final en su día a día.

2. Pon atención a la ciberseguridad y dedícale su espacio en el pliego

Ahora que la gestión en remoto de los activos renovables es cada vez más frecuente, el riesgo de un acceso malintencionado al sistema es más alto. A más conectividad mayor exposición. Por esta razón, la ciberseguridad debería ser uno de los elementos básicos de los proyectos de instalación de sistemas de control y supervisión. Procura actuar en este sentido desde la base, desde el SCADA local.

3. Confirma las garantías del hardware y/o ten listo un plan de soporte que abarque todo el ciclo de vida de la planta

Los equipos principales de un activo renovable tienen una vida media de entre quince y veinte años. Es aconsejable pues presupuestar los costes de mantenimiento, y que éste se gestione directamente con cada proveedor. Ten en cuenta además que, si se van actualizando los sistemas o tecnologías de la planta durante su vida útil, el SCADA será así más robusto y podrá cumplir adecuadamente con su función a lo largo de los años. 

4. Cerciórate de que el SCADA incluye herramientas capaces de reducir los tiempos de detección y analizar las causas raíz

Para maximizar la producción y minimizar los costes operativos de los activos renovables no sólo se necesitan herramientas que se puedan manejar en remoto, sino también que se puedan automatizar y que sean capaces de generar decisiones con los datos disponibles. Cualquier herramienta que ofrezca una evaluación de los problemas surgidos en la planta ayudará a sacar el máximo provecho del tiempo del que disponen los operadores.

5. Comprueba si el hardware y el software se pueden escalar

Ten en cuenta que la principal ventaja de las instalaciones renovables es que se pueden hibridar con otras tecnologías, pudiendo cambiar el alcance del proyecto a mitad de su vida útil. Siendo así, conviene asegurarse de que el hardware y el software permiten que se gestionen más dispositivos, protocolos o señales si el proyecto llega a requerirlo.

6. Estudia la capacidad de integración con terceros (PPC, BESS, Big Data)

Las posibilidades de hibridación, revamping o repowering pueden dar lugar a nuevas necesidades de conexión entre el SCADA de planta con elementos de terceros. No es imprescindible que el SCADA abarque todo tipo de tecnologías, pero sí es necesario que se pueda comunicar ágilmente con otros dispositivos por medio de protocolos estándar o arquitecturas ya probadas. Por eso, que el SCADA disponga de sistemas BESS o PPC integrados en su base va a facilitar la extensión de la vida útil del activo.

En resumen, el hecho de elaborar un pliego específico de SCADA e involucrar a todos los equipos no tiene por qué suponer un coste añadido. Lo que es seguro es que si no se le presta la atención necesaria al principio del proyecto podría retrasar su entrega y también acarrear retrabajos y sobrecostes al final.

Puedes saber más sobre todo lo anterior en este video del webinar «Cómo seleccionar el mejor SCADA para tu proyecto renovable» que tuvo lugar el pasado 25 de febrero.

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